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SELLO DEL TRIÁNGULO |
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Se nos presenta en primer lugar ante nuestros ojos un corazón llameante rodeado por una banda en la que aparecen la palabra latina "Charitas" (Caridad) en color azul, color éste emblemático de las Logias de San Juan. Este es el símbolo supremo del corazón de N.S.J. de la que nace una de las tres virtudes teologales, la Caridad, sinónimo de AMOR. Virtud esta cardinal en nuestra Orden, base de roca firme que anima una de las principales obligaciones y trabajos del Régimen Rectificado, como es la Beneficencia activa hacia el resto de todos los seres, esclarecida por la religión, la sabiduría y la prudencia y en donde nuestra conciencia individual animada por la Divina Providencia marca nuestros pasos. La Caridad nunca descansa y siempre está activa en el corazón del hombre por eso forma parte del trazado central de nuestro sello. Es el punto llameante dentro del círculo. A ambos lados nos encontramos dos Columnas coronadas por una granada. Los Padres de la Iglesia veían en este fruto, debido a su gran cantidad de semillas, la unión de los cristianos dentro del Todo. En su base las letras mayúsculas J y B, fieles guardianes de la parte delantera de nuestro templo. Representan la estabilidad y la fuerza sobre la que deben de descansar nuestros principios y valores personales. S. Pablo llama a los Apóstoles "columnas de la Iglesia", de igual forma el masón cristiano debe de tener el ideal e idéntica función y ser sostén de su Logia. Hacia delante y debajo nos encontramos el pavimento mosaico (dualidad) y un poco más encima unas manos entrelazadas (unidad) la vista de estos dos elementos nos invita a una reconciliación de los opuestos, luz y tinieblas, materia y espíritu, amistad y enemistad, etc. Es la polaridad de la vida a la que debamos de trascender y sortear para llegar a la verdad, a la parte central, en fin, a la unidad en Dios. Siguiendo el recorrido por el sello y hacia abajo, que perfecta y justamente también podría estar arriba, nos encontramos con dos Luces o elementos muy queridos por todo masón y que alumbran nuestras Logias, la Escuadra y el Compás. Una entrelaza al otro. El alma entrelaza al cuerpo, la materia se une indefectiblemente al espíritu. Una regula nuestras acciones, la otra traza los deberes que aparecen escritos en el Libro Sagrado que preside nuestros trabajos. Y en medio, de las dos, nuestro corazón, nuestro templo sacralizado, como decían los Antiguos. A sí mismo y en un plano moral la Escuadra representa la rectitud y el Compás la generosidad. Y yendo un poco más allá esta sería el Camino, la Verdad y la Vida hacia la virtud cristiana, norma que debe siempre impregnar el alma y el espíritu de todo Masón Rectificado. Finalmente y entrelazándolo todo, la bella acacia, símbolo de vida eterna y resurrección, sus espinas como las de la rosa, otra flor emblemática de nuestro Arte Real, nos recuerda las dificultades y los obstáculos para alcanzarlas. Modelo simbólico a su vez del Padre y Maestro Hiram, ya que lo se nos viene a sugerir es que la vida siempre vence a la muerte y que la Jerusalén Celeste que habita en nuestro corazón es perfectamente visible a los ojos de Cristo Nuestro Señor si aplicamos nuestro esfuerzo y sacrificio en amar al resto de los hombres poniendo en práctica y cumpliendo siempre y en todo lugar las Leyes escritas en las Tablas recibidas por Moisés en el bello monte Sinaí. S. Pablo, en la Primera Carta a los Corintios nos dice:
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